Saturday, March 13, 2021

Dating Apps para Adultos Contemporáneos - Versión 2021

Nota: Para un mayor disfrute de esta lectura, se recomienda a l@s lectores que tengan la fineza de leer este texto antes de la entrada de este Blog denominada "Dating Apps: Top 10 de los Típicos Perfiles Masculinos - Versión 2021"


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"Y dónde se conocieron?", preguntaba sobre su matrimonio un personaje de los Simpsons a la dominante vendedora de la agencia de citas (quien hacía todo lo humanamente posible para que aquellos clientes potenciales invirtieran en dicha compañía), a lo cual ella responde displicentemente: "Por amigos en común, como la gente normal!".

Nunca olvidé esa frase, quizás por la risa que me produjo, o también porque recuerdo claramente que, en mis clases con estudiantes universitarios, con frecuencia hablábamos de relaciones modernas, y ellos siempre me preguntaban, al verme "soltera pero" exitosa y maravillosa (todo un combo ganador), si alguna vez yo consideraría unirme a una de esas agencias de citas en Internet. Para ese entonces, no existían las Dating Apps (aplicaciones de citas románticas) que hoy en día se usan en el celular. 

Siendo yo tan joven y fresca, siempre les respondí que yo jamás me atrevería a abrir un perfil de esos, porque me parecía que, primero, "ni que yo fuera la más fea ni la más de malas", como dicen; segundo, que 'la gente normal' se conocía en persona y no de manera virtual; tercero, porque no estaba dispuesta a pagar por ese servicio, ya que nada estaba asegurado, pues una relación de cualquier tipo debería darse de una manera natural ("orgánica", como dicen ahora los Millenials y los publicistas). Compartía esta misma opinión con mis amigas contemporáneas, con quienes nos reusábamos a creer que no había buenos partidos en nuestra ciudad y, claro, a los 30+, uno aún creía que los había. Ay, qué inocentes éramos entonces!

Evidentemente, ha pasado mucho en una década, y ha habido bastantes avances en tecnología, así que ahora sólo me sonrío socarronamente al pensar en semejantes declaraciones y decretos que hice tantas veces. Lo cierto es que, en la era virtual, el 'adulto contemporáneo' ha cambiado bastante su forma de interactuar con los demás, y eso necesariamente tuvo que permear las relaciones románticas, afectivas, y/o físicas. Al entrar a la era del "Conectivismo", en la cual todos estamos conectados con todos a nivel mundial pero nos sentimos más solos que nunca antes en la historia, el hecho de tener tantas aplicaciones en nuestros teléfonos hace que todo pareciese estar más al acceso de todos y, por qué no incluir el placer de conocerse con otros por ese mismo medio. Digo... por que no salir de la zona de confort si es... gratis, verdad? 



Por un lado, salir de esa zona de confort no es nada fácil, sobre todo por aquel asuntillo de qué información y qué imágenes se comparten en las redes y, por ende, quiénes tendrán acceso a ellas. Por otro, está la gran variedad de Dating Apps que existen en el mercado, la una más o menos accesible que la otra, la una más o menos semi-ideal tanto para nuestra personalidad como para nuestras necesidades más físicas. 




Pues para no ir tan lejos, abordemos el tema de Tinder, la app a la que yo he preferido llamar "Meat Market", por sus siglas en inglés (jajajjajaja --el que lo entendió, lo entendió). Aunque he cambiado mi perspectiva sobre las Dating Apps con el tiempo, sigo pensando que Tinder, en el caso de público hétero, es una aplicación que se basa demasiado en lo físico, y depende primordialmente en cuán bajo es el escote de ellas, o en cuán musculoso es el torso de ellos, y así y así. El usuario promedio es mucho más joven, por lo que yo creo que me sentiría super incómoda en una app como esa, porque mis amig@s me muestran que no tiene mucho filtro, sino que está diseñada para que juzgue a alguien por una foto y muy poca descripción. Una cosa es lo que se muestra, y otra lo que el observador interpreta, de modo que, si sólo se ve una foto, se juzga a todo un ser humano sin ni siquiera saber nada de él, es decir, todo se define por un "like". Elegimos o eliminamos personas por un "click", y eso es un concepto bastante fuerte si uno lo piensa bien. Pero bueno, la inmediatez parece ser precisamente lo que muchos de los usuarios de Tinder buscan. En mi caso, me moriría de pena de poner mi foto (nada mostrona, por supuesto) en esa app, y que algún alumno (o peor, un exalumno) me escribiera: "uuuuuuuuuy, teacher!!!!", o "qué sorpresa verte por aquí!", o "siempre quise confesarte que...", o peor aún: "mira que, ya en confianza, tengo un fetiche con las profes y quería preguntarte si..." 

Entiendo que hay Dating Apps para todo tipo de usuarios, y que las hay para personas hetero, gay, parejas de Swingers (quienes hacen intercambios de pareja), y para cada letra dentro de la comunidad LGBT+ . Nótese que le añado a la sigla un signo (+) porque, como cada día hay más términos nuevos, uno nunca sabe si está excluyendo a alguno nuevo. En realidad me parece bien que haya tanta variedad de Apps para tod@s (y no, no soy de las personas que dicen "todes", así que calma). De hecho, DaniRovira, comediante Español, en acento muy Español, menciona esta diversidad de apps en una de sus rutinas de Stand Up Comedy en Netflix así: "Hay un montón! Pues mira, está el Grindr, el Tinder, Winger, Fringer, Chasclis, Forchis, Pankin, Bondis, Brendis, Truskis, Frosties, Chisquis, Tejeringuis, y AdoptaUnTío."

Y es que no podemos negar que sí produce un poco de adrenalina (especialmente si estamos en medio de una cuarentena por, digamos, alguna pandemia que afecte al mundo entero) vivir todo el proceso: buscar opciones de apps y elegir la ideal para uno; descargarla; editar (y maquillar?) el perfil propio; elegir las mejores fotos (las que 'vendan') de acuerdo con nuestra personalidad / necesidad / deseo / nivel de desesperación y hasta perversiones (vaya una a saber); establecer los criterios de búsqueda de candidat@s. Por supuesto, el éxito de esta fase es ser muy claro en los criterios que uno elige, como que sea alguien con una carrera, que sea educado o no, que tenga un trabajo o no, y que sea respetuoso, entre muchas otras características ideales.



Ahora sí viene la mejor parte: dedicar entre 3 minutos y 467 horas a revisar minusciosamente los perfiles de otr@s, ver todas sus fotos, leer sus miradas (por ende, usando al 100% la intuición), leer sus descripciones si las hay, descartar con una X hacia la izquierda ("swipe left") los que no son compatibles ni atractivos, y dar click en un corazoncito hacia la derecha ("swipe right") sólo a los que cumplen con entre 1 y 5 de tus 'requisitos' mínimos.

En el caso de una "soltera codiciada" de 40+ como yo, y a quien jamás le gusta poner fotos ni mostronas, ni desesperadas, ni escotadas, ni trasnochadoras (sin ofender a las que sí 'creen' que necesitan hacer "boobie-selfies" y esas cosas), casi sin importar cuán decentes sean las fotos que haya puesto, de ahí en adelante, viene un juego de likes y bloqueos muy interesante durante más o menos una semana o dos. Tal parece ser que yo (por el cuerpo y la cara que me tocó tener en esta reencarnación) sí les gusto a algunos hombres decentes e interesantes (sí, sí, casi todos calvos ya o con hijos, pero ni modo; es lo que hay en este país del Sagrado Corazón futbolero y cervecero). El problema es que también, muy a mi pesar, yo les en-can-to a muchos personajes que distan de mi compañero ideal, tanto por edad como por intereses intelectuales, y lo más alarmante: les gusto a algunos con unas caras / unos gestos / unas miradas dignos de un documental sobre asesinos en serie. A muy pocos del primer grupo les respondo su cortesía, premiando su fino y refinado buen gusto (jejeje) con otro "like" para que, si se deciden, me escriban. A los otros los descarto o, si me asustan o se prende la alarma de mi intuición, los bloqueo. Gajes del oficio cuando se incursiona en esta jungla virtual llena de bichos y especímenes extraños, pero eso es algo que explicaré más en detalle en ni siguiente publicación de este blog, para hacer las delicias de mis amigas lectoras, compañeras de lucha.

Paso a seguir, hay dos opciones. Opción A: se queda uno con una lista de "matches" o conexiones que se pierden en el ciberespacio a menos que alguno de los dos decida escribir --y pasa mucho que ninguno escribe primero. O, si se está  'de suerte', opción B: se inicia una conversación por el chat de la aplicación, que incluye las típicas preguntas de siempre, como cuál es el nombre real de cada uno (muchas veces se usa un seudónimo, por timidez o en pro de la seguridad, como en mi caso), la profesión, si se tiene hijos o no, si se quiere o no se quiere tener hijos (esto es clave), y la ubicación geográfica porque, como dice uno de mis memes favoritos: "Si vive lejos, no me esté enamorando. Respete." 

La parte tediosa es decir la misma historia a cada nueva persona que se conoce, porque se siente como un protocolo rutinario, pero es un paso inevitable para determinar si hay algo en común. En apps como OKCupid (no sé si aún funciona) se invita a los usuarios a responder tantas preguntas del sistema como sea posible, con el fin de que el algoritmo encuentre los perfiles más similares. Precisamente por eso me gustó mucho esa app pero, tristemente, parezco no ser compatible casi con ningún 'candidato' que viva en mi ciudad. Es eso o, quizás, soy yo quien no es compatible con el perfil de muchos de mis compatriotas. Me refiero al común denominador: los que principalmente prefieren todo lo que no me gusta, como sexo express, poca conversación a profundidad (mucho menos intelectual), cero compromisos, cero relaciones estables, mucho fútbol, mucho alcohol, mucho cigarrillo, y mucho reggaeton. Y luego me preguntan por qué sigo soltera! 

Como dicen por ahí: "tras de feo y panzón, super exigente!". Siento que en muchas de estas apps, como en el resto de los medios de comunicación, por supuesto hay demasiada exigencia por cómo se ven y, lo peor, sobre cómo se 'deberían' ver las personas, especialmente las mujeres (qué sorpresa, no?), como si nuestra misión principal fuera atraer a los hombres con nuestros cuerpos, los cuales sí o sí, deben asemejar los estándares de 'belleza' que promueven los medios de comunicación. 



Claro, entiendo la necesidad de que hombres y mujeres conozcan a alguien especial, y de que haya atracción física, pero si uno compara las Dating Apps, uno ve que la mayoría de las mujeres (las mujeres reales y con buenas intenciones) hacemos algún esfuerzo por presentar una buena imagen de nosotras, mientras que muchos de los hombres pareciesen haber creado sus perfiles bajo una fuerte influencia de sustancias psicotrópicas, pero ya hablaré de eso en mi siguiente publicación. 

Por otro lado, creo que esta incompatibilidad con muchos de mis compatriotas se debe a que, en estos países Latinoamericanos, los humanos se crían y crecen con la idea de que deben buscar solamente lo que satisfaga sus deseos más primitivos e inmediatos, es decir, lo que les indican sus sentidos. Quieren sexo? tiran (nótese que no usé otros términos ni eufemismos). Quieren comer? comen. Quieren descansar? duermen. Quieren divertirse? se emborrachan. Quieren desestresarse? fuman, o combinan todas las anteriores. Y ya. Como diría mi profesor de Filosofía Védica de mis instructorados de Yoga: "Tienen el nivel evolutivo de Homero Simpson". Yo he observado con los años que este tipo de perfil masculino resulta encajando muy bien con el perfil de aquellas mujeres que, como yo lo veo, no han encontrado su centro aún, pues pareciesen desesperadas por mostrar todo su cuerpo y conseguir la aprobación de desconocidos, tristemente, alimentándose de "likes", como uno ve en las redes sociales. Muchas de ellas, faltas de amor o atención, ponen su estabilidad y felicidad en manos de otros, o de sus 'fans'. Uno quisiera abrazarlas y preguntarles, "Y quién te trató tan mal, mi niña?"

También están los casos de las mujeres que se esfuerzan por encontrar ese hombre que parece tener más dinero, y buscan desesperadamente perfiles de hombres con rasgos físicos extranjeros (como si no supieran que muchos de nuestros hombres, de todos los colores y sabores, tienen facciones que también los podría hacer pasar por originarios de otras latitudes). Así que, por el amor que les profeso a los hombres, me solidarizo con ellos también, porque se les trata como si fueran una billetera, y no es justo. Es evidente que las fallas del sistema educativo, combinadas con la ausencia de una escala fuerte de valores humanos en los hogares, han producido generaciones de chicas que depositan muchas de sus esperanzas de un futuro prometedor en los bolsillos de otros. Hay aquellas que han sufrido una niñez muy dura por dificultades económicas pero, en la mayoría de los casos, son mujeres que tienen vacíos emocionales muy profundos, así que buscan la figura protectora y proveedora en el mejor postor. Y así , y así, van los unos buscándose a los otros para satisfacer sus deseos más básicos. 



Pero a nivel evolutivo, hay algunos pocos hombres y mujeres que miran un poco menos al entorno y sus banalidades, y un poco más hacia lo que tienen dentro de su ser. Esta interesante especie logra ver que no hay necesidad de mostrar tanta piel, que es mágico esconder algunos de sus secretos, que está bien conocerse paso a paso, y que los mejores amores se cocinan a fuego lento. Están trabajando constantemente para mejorar el tipo de hombres y mujeres que son, pero no por los demás sino por ellos mismos y, conscientes de su fuerza interior, trabajan para construir una felicidad propia tan robusta, que ya no tengan que depender de nada ni de nadie para llevar una vida plena y feliz. Saben que con apps o no, con "likes" o no, con pareja o no, van a estar bien. Esos son mis humanos favoritos.

Finalmente se trata de usar la tecnología para el mejoramiento de la humanidad, así que pienso que estas Dating Apps sirven en la medida en que los humanos sepan que las apps son sólo una herramienta del destino para acercarlos a otros. Yo digo que hay que intentar. Que hay que cambiar los viejos paradigmas y las estructuras mentales que teníamos para adecuarnos a la dinámica de los tiempos. Yo me pregunto: si no hubiese existido la Internet ni el teléfono en tiempos de pandemia, cómo hubiésemos hecho para comunicarnos, todos encerrados en casa? Si se puede cambiar un poco y abrirnos a nuevas formas de comunicarnos, puede que encontremos alguna perla entre tanta concha. Igual, nada está asegurado, porque todo puede fallar y, posiblemente, lo hará en alguna medida. Pero también puede que, de vez en cuando, cuando una estrella fugaz se alínea con Venus, se produzca una conexión verdadera y que conozcamos a alguien muy especial en este cosmos de solteros / separados / divorciados. 


Siempre hay esperanza de encontrar aquel compañero de viajes, 
con el que vas a llenar tu pasaporte de sellos, 
pero siempre teniendo muy claro que 
"el amor de tu vida" siempre serás tú. 


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Créditos imágenes: @grettaconganas

NotaComo la amante y defensora de la buena puntuación que soy, debo aclarar que yo jamás uso dos de los símbolos iniciales de puntuación en Español:  ni   ¡   ni  ¿       Esto debido a que, aunque sé perfectamente que so característicos de la Lengua Castellana, me parecen absolutamente innecesarios siempre y cuando uno los use responsable y correctamente al finalizar las frases, como se hace en inglés.
Preguntas? No? Mil gracias!

Pié de página: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Ningún nombre real ha sido utilizado en este blog para proteger la identidad de los sujetos en mención. Ningún humano ni ningún animal fueron sacrificados para la realización de este blog. Apto para Veganos.

Disclaimer (Descargo de Responsabilidad): En mis blogs utilizo algunas palabras en ingles, así que, de paso, alguna palabreja nueva se podría aprender. Con todo respeto y honestidad, NO recibo ni quejas, ni reclamos, ni demandas penales, ni dramas emocionales porque uso Spanglish, ni porque mi lenguaje ofende la sensibilidad de las 'generaciones de cristal', ni porque incluí o excluí algo o a alguien. Quien quiere sentirse ofendido por todo, que pelee en Facebook, pero no en mi blog, gracias. Quien me lee, toma lo que le gusta y disfruta lo que pueda y ya, así, como hacemos los adultos contemporáneos. Take it easy :)

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